miércoles, 17 de agosto de 2016

Yo reseño: Como una película en pausa, de Melina Pogorelsky

Título: Como una película en pausa 
Autora: Melina Pogorelsky
Colección: Novelas
N.º Páginas: 104
Formato: 130x215 mm
Encuadernación: Rústica

Sinopsis:
Damián empezó a salir con una chica de otro grupo, y Flora y Luciano se dieron cuenta de que estaban enamorados de él. Una historia de amor y amistad contada con los momentos de todos los días.




Me enteré de la existencia de esta novela gracias a un compañero de la facultad que trabaja en una librería de mi barrio. No la conocía y en cuanto vi que se trataba de una novela LGBTI y, además, 100% argentina, no dudé ni un segundo en encargarla. Tenía muchísimas ganas de leerla y quedé encantada.

Como una película en pausa está narrada por Luciano (Lucho para sus amigos y su familia) en primera persona. Como dice la sinopsis, Luciano tiene dos amigos, Flora y Damián, con quienes comparte todos los días de su vida. Pero hay un detalle: Luciano es gay y, si bien sus amigos lo saben, no hablan de ello.

La homosexualidad de Lucho es un secreto a voces, como la de muchos chicos y chicas. Alguien me dijo una vez que el secreto a voces duele más que el propio secreto, porque le hace pensar a la persona que su homosexualidad (bi, trans) es algo de lo que no se debe hablar. Sí, seguramente los demás lo hacen para no incomodarlo o esperan que la otra persona dé el primer paso. El drama es cuando la persona espera que los demás den ese paso... y nunca nadie lo da. Y con el tiempo, el secreto duele más.

Por eso es tan importante que se escriban, se publiquen, se difundan y se reseñen novelas como esta. Para que poco a poco dejemos de ver las orientaciones sexuales las identidades de género diversas, y los géneros no binarios como algo de lo que no se debe/puede hablar.

La mamá de Lucho (pobre) es ese tipo de madre que, en su afán por mostrarse moderna o piola, presiona hasta el hartazgo a su hijo con el asunto de la novia: piensa que entre Flora y Luciano hay algo. Y sí, Lucho está harto. Piensa/sabe que su madre no se tomará bien la noticia de que es gay y solo comparte el secreto con su hermano, Mauro, quien no le da demasiada importancia al asunto. Día a día, Lucho tiene que soportar la presunción de la heterosexualidad de parte de su familia. Yo, que edito cuentos infantiles LGBTI, no puedo dejar de sorprenderme (y de reírme para mis adentros) cuando algunas personas dicen que "les leerían estos cuentos a sus hijo para que no discriminen a los demás". Es genial que digan eso, pero ¿en serio? ¿Cómo se puede saber la orientación sexual de alguien que aún no ha sido concebido? ¿No será mucho? Y atención: hasta que no nos libremos de la presunción de la heterosexualidad que Lucho tiene que soportar en su casa de parte de sus padres, no podremos hablar de una sociedad libre de homofobia.

Al respecto, al principio hay una escena bastante cómica que me pareció muy simbólica: en el jardín de infantes, Luciano se escondió en un baúl. Cuando su madre cuenta la anécdota, ella dice que fue en un armario.



Por otro lado, Flora me pareció un personaje encantador y me enterneció el cariño que Lucho y Damián sienten por ella: se preocupan de su introversión, ya que aparentemente, Flora sufre de baja autoestima por ser gorda. Todo el tiempo le insisten para que salga de su casa.

Nos dice Luciano en uno de sus monólogos internos:

«No mamá, Flora no va. Dejá de pensar que estoy con ella. Flora no va porque está para atrás y siempre tiene una excusa para encerrarse. Y no estoy con ella porque me gusta más Damián que Flora. Porque soy puto, mamá. Callate, no me preguntes más por ella».

Hay varios momentos de este tipo. Momentos en los que Luciano quiere decirlo, pero no se atreve. Momentos en los que quiere callar a su madre, a su padre. Toda la novela está escrita así, en ese tono fresco y desenfadado que nos hace sentir que el protagonista nos está contando la historia al oído.

Me sorprendió la utilización de la palabra puto. Y como reviso mis analíticas seguido y sé que la mitad de las visitas de este blog provienen de México, les explico el uso de esta palabra en Argentina. La palabra puto es un asunto que los hombres gays adultos, por lo general, ya han superado. Así como ocurrió con la palabra queer, que comenzó siendo un insulto, la palabra puto es protagonista de una resignificación mediante el empoderamiento. Se trata de apropiarse del insulto: tomarlo como propio y así quitárselo simbólicamente a quienes lo utilizan para humillar y denigrar.

Me encantó la novela y lo único que lamenté fue que sea tan corta. Aunque eso también tiene un lado bueno: no voy a tardar mucho cada vez que la relea. Porque sí, ¡tengo pensado hacerlo muchas veces! Muchas gracias a Melina Pogorelsky a Edelvives por esta hermosa novela.

9 comentarios:

Anyrak Calderon dijo...

Sofi como siempre me dejas con ganas de leer lo que reseñas, tratare de buscar la forma de conseguirlo, gracias por que nos traes libros nuevos a conocer y seguir con nuestro bello habito de la lectura un abrazo enorme.

Flor Teijeiro dijo...

Hola Sofi!
Cada vez que leo una reseña en el blog tengo ganas de leer el libro! Me llama aún más la atención, este en particular, porque es una novela argentina, y no se le da tanto espacio como deberían a esta temática. Así que espero poder darle una oportunidad pronto.
Gracias por la recomendación.
Saludos

Sofía Olguín dijo...

@Anyrak Qué bueno que te haya interesado! Es un libro muy bello realmente <3

@Flor Sí, yo me puse loca de contenta cuando me enteré!!! No lo podía creer y más sabiendo que los editores son de mi facultad :D Espero que lo consigas y que lo disfrutes ^^

Matias Millán Gerena dijo...

Hola! No conocía de nada este libro, pero me gusta y me parece un avance que sea la primer novela LGBT 100% argentina, ojalá pueda leerla y me guste tanto como a vos. Saludos!

Mai Lightwood dijo...

¡Hola Sofi! Me encantó la reseña. Ya mismo me pongo en campaña para conseguirlo.
La verdad es que me sorprendió tanto como a vos encontrar esta literatura escrita por una argentina, y me alegra. Luego de leer tu opinión me entraron muchas ganas de leerlo porque se ve como un libro que me va a encantar.
Un beso grande, nos leemos.
Mai

~Sofi Alonso dijo...

Hola tocaya! Me encantó la reseña y me llamó muchísimo la atención el libro! Que importante eso que decís de la presunción de heterosexualidad, la verdad es que no lo había pensado pero es cierto, y debe ser muy molesto y difícil vivir con eso siendo homosexual.

Me encantó la trama del libro y los temas que trata, lo voy a buscar en cuanto pueda.

Gracias por la reseña! Un saludo

Anto Martini dijo...

¡Hola Sofi! Siempre que leo algunas de tus reseñas, quedo enamorada de la forma en que te expresas y tus palabras. ¡No conocia la existencia de este libro! Y me alegra tanto que sea parte de la literatura argentina, de nuestro pais. Además la trama me gusta: es algo real y que puede pasar. Y me encanta que te haya dejado con esa sensacion de querer seguir leyendo. Será una historia corta pero realmente parece ser buena y es lo que vale. ¡Me gusta! Y gracias por tu reseña y por darlo a conocer.
¡Nos leemos! Besos

Melina Pogorelsky dijo...

¡Uy, qué emoción encontrar esta reseña! Gracias, Sofi, por esta lectura tan dedicada. Y gracias por compartirla. Me emocionó mucho leerte. ¡Un abrazo!

Josefina dijo...

Hola Sofi. Ayer compraba otro libro y por alguna razón la vendedora (quizâs porque le dije que soy docente y trabajo con adolescentes, aprendiendo recíprocamente a ser inclusivos hacia afuera y hacia adentro) me recomendô este libro. Me sorprendió muuuy para bien y estoy leyendolo. Por supuesto compartirlo con mis alumnos/as/xs y con la sociedad toda me parecería liberador. No sé cómo hacer para seguirte en este blog, quisiera estar enterada de tus reconendaciones y opiniones. Gracias