domingo, 15 de abril de 2012

"Un mundo al revés", cuento ganador del 3er premio en el concurso LGBT Ojalá Málaga


Gianfranco sueña con un mundo donde no existan la pobreza ni la riqueza, donde nadie discrimine a las personas por raza, orientación sexual o gustos musicales. Todos los días, a través de la ventana de su habitación, Gian observa al muchacho que revuelve las bolsas de basura en busca de botellas, cartones y papeles. Una tarde, idea un plan para conocerlo. Desde su ventana, Gian sueña con un mundo al revés.


El pasado 14 de febrero, mi cuento LGBT Un mundo al revés ganó el tercer premio (en realidad empató junto a otro relato) en el concurso de relatos LGBT de la Asociación Ojalá Málaga. ¡Felicitaciones a los ganadores!


Un mundo al revés es un cuento adolescente, casi infantil. Está narrado por un chico de 15 años de buena posición (Gianfranco) que se enamora de un muchacho más grande (Ramiro), muy pobre, que pasa por la calle arriba de un caballo y revuelve las bolsas de basura en busca de botellas y cartones.

Esta foto la saqué yo con mi celular en una esquina de mi barrio. Lamentablemente, esto es algo que se ve todos los días y no solo en mi barrio (Villa Ballester), sino también en zonas mucho más acomodadas de la Capital como Flores, Caballito o Floresta.

La imagen que ven arriba es la que llevará el cuento cuando salga el eBook, que va a inaugurar la colección juvenil de la editorial Bajo el arcoíris. Quería escribir algo romántico y tierno, infantil, dulce... ¡Espero haberlo logrado!

A continuación les dejo un fragmento y el link del cuento completo :)


Un mundo al revés

El amor sobre toda diferencia social
dentro del calendario cada día se va…
A pesar de las dudas y del “que dirán”, el amor puede más.

Rodrigo, “Ocho cuarenta”

Todos los días lo veo desde mi ventana. Pasa por la calle de mi casa, arriba de un carro tirado por un caballo todo flaquito. A veces se baja y empieza a revolver las bolsas de basura. Saca cartones, papeles, botellas de vidrio. Un día se llevó el ventilador roto que mi papá había tirado. Ese verano papá hizo instalar aire acondicionado en toda la casa, porque ya no soportaba el calor de las tardes porteñas. A mí no me gustaba el aire acondicionado, porque papá lo ponía muy fuerte y a mí me daba frío.

No sé su nombre. En mi imaginación lo llamo «mi príncipe», aunque suene un poco a burla. Digo, porque de príncipe no tiene nada. Físicamente es alto y cuando hace calor pasa sin remera, todo en cueros. Tiene la piel algo oscura y la ropa siempre un poco sucia…

A veces, cuando se pone a revolver la basura de mi casa, quisiera bajar y poder hablar con él. Preguntarle su nombre, preguntarle por qué busca cosas en la basura. ¿Será muy pobre? ¿Dónde vivirá? ¿Irá a la escuela? ¿Tendrá hermanos chiquitos que alimentar? Me gustaría invitarlo a comer, pero sé que papá me mataría...


Leé el cuento completo en la web de Ojalá Málaga


1 comentarios:

Anya dijo...

Hola! :)

En mi blog hay una reseña sobre Menfis, para que pases a mirar ^^

Saludos, Anya,