¡FELIZ...

Este 2011 fue muy bueno para mí a nivel profesional. Creo que lo más importante que me pasó fue descubirir mi pasión por hacer libros (no escribirlos; hay una frase que dice: "los escritores escriben textos, los editores hacen libros). Me refiero, obviamente, a la creación de la editorial infantil LGBT Bajo el arcoíris, que desde septiembre ya lleva 3 títulos publicados y que tiene muchos libros para seguir lanzando.
La tarea de corregir, maquetar, diagramar y diseñar me satisface muchísimo, pero creo que no es solo por estar haciendo un libro. No disfrutaría haciendo un libro cualquiera. Los cuentos de Bajo el arcoíris tienen un objetivo que va más allá de encontrar un lector.
El 2011 también ha sido muy importante para mi carrera como escritora. A principios de año firmé contrato por La otra orilla del abismo, que será publicada por una editorial de ciencia ficción y fantasía. Y hace poco firmé contrato por la novela de Alexis, que pronto saldrá a la venta de la mano de la editorial LGBT Stonewall.
¡Cierto! También un cuento mío quedó finalista en el Primer Concurso de Relatos Cortos LGBT Harvey Milk.
¿Qué estoy haciendo ahora mismo?
Bien, estoy escribiendo una nueva novela, protagonizada por un adolescente gay llamado Santiago (Santi, Santito). Estoy disfrutando muchísimo al darle vida a este personaje, a sus dos amigos Gabo y Pablo... y a Evelyn, una travesti adolescente muy importante en la historia. Santito, Gabo, Pablo y Evelyn tienen sueños, pero, por sobre todas las cosas, mucho miedo. Quiero plasmar una historia de amistad, de lucha, de triunfo... pero, por sobre todas las cosas, de amor.
Escribir textos es mucho más pesado que hacer libros. Escribir te estresa, te revuelve la cabeza, te hace comerte las uñas cuando pasás por las llamadas "sequías". No soy de tener sequías, afortunadamente, y si las tengo me duran unos pocos días. Sí, trato de escribir todos los días. En realidad, escribir, cuando hablamos del escribir de un escritor, no es solo apretar las teclas del teclado o dejar que la tinta chorree sobre un papel. Escribir es imaginar, es dar forma, es tirarse en la cama a pensar en el futuro de la historia.
Las obligaciones (carrera, trabajo) a veces no me dejan escribir todos los días, pero sí, puedo afirmar que todos los días escribo historias en mi mente imaginando los lugares que van a visitar mis personajes, las palabras que se dirán. Tengo un pequeño anotador que llevo a todos lados, en el que escribo las ideas que se me van ocurriendo. Puedo sacar el anotador en cualquier lado: el tren, el subte, ¡en el medio de la calle! Y me jode que la gente mire por encima de mi hombro para intentar leer lo que estoy escribiendo, me siento como violada en mi intimidad. Por eso escribo en griego y a ver, que intenten leerlo nomás.
Cada vez siento más la tarea de escribir como una obligación. Tengo que estar escribiendo algo. Por suerte, siempre tengo algo que escribir.
Bueno, a continuación les dejo un poema que hice pensando en un relato que escribí. El relato se trata de un enfermero que se enamora de un chico que está internado en una sala de Salud Mental. Está escrito desde la perspectiva de un personaje que nunca tiene voz en el relato, un espectador. Espero que les guste.
La tarea de corregir, maquetar, diagramar y diseñar me satisface muchísimo, pero creo que no es solo por estar haciendo un libro. No disfrutaría haciendo un libro cualquiera. Los cuentos de Bajo el arcoíris tienen un objetivo que va más allá de encontrar un lector.
El 2011 también ha sido muy importante para mi carrera como escritora. A principios de año firmé contrato por La otra orilla del abismo, que será publicada por una editorial de ciencia ficción y fantasía. Y hace poco firmé contrato por la novela de Alexis, que pronto saldrá a la venta de la mano de la editorial LGBT Stonewall.
¡Cierto! También un cuento mío quedó finalista en el Primer Concurso de Relatos Cortos LGBT Harvey Milk.
¿Qué estoy haciendo ahora mismo?
Bien, estoy escribiendo una nueva novela, protagonizada por un adolescente gay llamado Santiago (Santi, Santito). Estoy disfrutando muchísimo al darle vida a este personaje, a sus dos amigos Gabo y Pablo... y a Evelyn, una travesti adolescente muy importante en la historia. Santito, Gabo, Pablo y Evelyn tienen sueños, pero, por sobre todas las cosas, mucho miedo. Quiero plasmar una historia de amistad, de lucha, de triunfo... pero, por sobre todas las cosas, de amor.
Escribir textos es mucho más pesado que hacer libros. Escribir te estresa, te revuelve la cabeza, te hace comerte las uñas cuando pasás por las llamadas "sequías". No soy de tener sequías, afortunadamente, y si las tengo me duran unos pocos días. Sí, trato de escribir todos los días. En realidad, escribir, cuando hablamos del escribir de un escritor, no es solo apretar las teclas del teclado o dejar que la tinta chorree sobre un papel. Escribir es imaginar, es dar forma, es tirarse en la cama a pensar en el futuro de la historia.
Las obligaciones (carrera, trabajo) a veces no me dejan escribir todos los días, pero sí, puedo afirmar que todos los días escribo historias en mi mente imaginando los lugares que van a visitar mis personajes, las palabras que se dirán. Tengo un pequeño anotador que llevo a todos lados, en el que escribo las ideas que se me van ocurriendo. Puedo sacar el anotador en cualquier lado: el tren, el subte, ¡en el medio de la calle! Y me jode que la gente mire por encima de mi hombro para intentar leer lo que estoy escribiendo, me siento como violada en mi intimidad. Por eso escribo en griego y a ver, que intenten leerlo nomás.
Cada vez siento más la tarea de escribir como una obligación. Tengo que estar escribiendo algo. Por suerte, siempre tengo algo que escribir.
Bueno, a continuación les dejo un poema que hice pensando en un relato que escribí. El relato se trata de un enfermero que se enamora de un chico que está internado en una sala de Salud Mental. Está escrito desde la perspectiva de un personaje que nunca tiene voz en el relato, un espectador. Espero que les guste.
PERO MAÑANA SEREMOS IMPARES
No confío en la aritmética del universo,
día y noche tus ojos le parecían muy lejos
del azul del cielo,
del negro tiempo de la tierra negra.
Día: lluvia en la soledad del jardín inundado,
pozo de los deseos, suspiro de las tardes felices,
pasaban en vano por tu mirada, sin que te atrevieras
a cerrar los ojos.
Multitudes de colores se empantanaban en tus pestañas,
si las cerrabas, ¿se escaparía la realidad
a un lugar
donde supieran mirarla mejor?
No confío en la tierra que retiene
tus pies en este mundo,
porque la bruta necesidad del milagro
hacía que el espiral del tiempo
lo desesperara.
Él tampoco confiaba
en el sol que resplandecía en tu mirada
(y yo tampoco)
porque si había algo en tus ojos que te devolviera a la tierra
era el reflejo del amor
que comenzaba a llenarte el pecho
(y él no lo sabía).
Tus ojos de espejo no sabían el nombre,
tu boca y tus ojos se habían divorciado
de la vana pomposidad del lenguaje...
No confío en la palabra que imitan tus manos desnudas,
porque él veía en tu cuerpo un misterio infinito
y en tus ojos,
el eterno deseo de descubrir que el mundo
podía acunarte
solo por un rato.
Él no confiaba en el silencio,
ni en el agua con que tragabas las pastillas.
Y tampoco confiaba en sí mismo:
era tan solo un hombre,
lleno de miedos, de inquietudes,
de sueños
que jamás podría realizar a tu lado.
Pero cuando el sueño se desvaneció,
en su almohada solo aparecían
tus ojos,
el sueño se invirtió
y se encontró soñando despierto.
Todas las tardes,
todas las noches,
todas las risas en el jardín inundado,
le marcaban el camino
(un sendero interminable)
hacia tu presencia.
Mitad presente (alma), mitad ausente (cuerpo),
cuerpo y alma no entraban en tus ojos y él,
¿qué pensaba?
Cuerpo para los que no tengan alma,
pero él tampoco confiaba en su cuerpo
y su alma estaba
demasiado confundida.
Yo tampoco confiaba en él.
El sol del verano se llevó el jardín inundado
y trajo consigo gritos y pieles desnudas.
Él seguía soñando,
las pesadillas ahora tenían nombre:
Miradas Sospechosas.
Cuerpo y alma, separados podían hablar
un lenguaje más íntimo...
Piel y ojos acaban donde la boca encuentra un
suspiro de donde aferrarse...
Tus ojos buscaban en los suyos un lugar donde
acurrucarte
y dormir tranquilo,
él encontraba en tu silencio
el paraíso perdido en este mundo
que se ahorca
con su propio destino.
5 comentarios:
¡¡Feliz año!! es genial que tengas tantos proyectos, y estoy segura de que este año te traerá cosas muy positivas.
Espero con ganas esas publicaciones, y tengo pendiente leer las historias de Bajo el arcoiris. Este año me he propuesto leer más libros sin publicar, así que seguro que en nada caen.
Un besote guapa!
¡Feliz año!
Que sigas cosechando éxitos este 2012 y todo los años que siguen.
Saludos.
Nimphie, feliz año nuevo y te deseo simplemente lo mejor para el 2012.
Entiendo lo que dices al respecto de que siempre escribimos: en el carro, atorados en el tráfico; en un restaurante, mientras nos sirven la comida; en la calle, mientras esperamos a alguien... entiendo que esa escritura tal vez no forma párrafos que puedan leerse, pero mis personajes (dentro de mi cabeza) hablan, lloran, ríen y viven con mi imaginación... cuestiones que posteriormente pasamos al papel.
Quiero decirte que leer tu trabajo en verdad me ha servido como impulso a seguir con el mío... Felicidades por el éxito de la editorial y por la nueva novela que publicarás, que el 2012 te traiga más exitos y satisfacciones.
Saludos.
Muy feliz año para todos !!
Te deseo mucha inspiración, lectura y muuuuuuchos libros para editar !!
Hermoso relato, es muy duro amar a alguien en situaciones difíciles, realmente muy bueno.
besos
Feliz año Nimphie!!! Muchas felicitaciones por todas las cosas que lograste en este año que pasó y te deseo lo mejor para este nuevo año que recién está comenzando!
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