miércoles, 30 de noviembre de 2016

Skam, serie noruega de temática gay



Hace unos días descubrí esta serie gracias a unos videos de Youtube y fui muy feliz. Tenía ganas de ver algo bien juvenil. En realidad, Skam (vergüenza en noruego) tiene tres temporadas y esta es la tercera. Por lo que entendí, pueden verse de forma independiente. Los chicos que ven en la imagen se llaman Even (el de la capucha) e Isak y son los protagonistas.

Isak va a segundo año del secundario. Comparte departamento con otros dos chicos: Eskild, un chico gay; y una chica cuyo nombre no recuerdo (no aparece mucho). Tiene un grupo de amigos de los que poco a poco se va sintiendo más lejos: todos son heterosexuales, hablan de chicas y él se siente diferente. Isak está descubriendo que es homosexual y aún está en el armario. Es un chico algo callado, que tiene problemas familiares y suele ser bastante introvertido.

Even está en último año y es quien al principio se acerca a Isak al notar que este lo mira. Even es más lanzado que Isak, digamos. Le tira sonrisitas todo el tiempo y parece tener toda la seguridad que le falta a Isak para llevar la relación adelante. Parece.



Esta escena es hermosa. La luz, el encuadre, los colores, ellos, todo ❤ 

Si son de mi generación, notarán una leve familiaridad con Skins. Si son del 2000 para adelante no deben tener idea de lo que hablo, jaja. Skins es un clásico juvenil, made in England, y a mi parecer marcó un antes y un después en las temáticas que se están tocando en las series de TV de todo el mundo, sobre todo en lo relacionado con la sexualidad. 
Buen, no voy a contarles más de la serie. Pueden verla acá de forma legal, ya que el canal sube los episodios en streaming de forma gratuita. Lo malo: solo está subtitulada en inglés, pero es perfecta para quienes quieran practicar el idioma ;) Los episodios son cortitos (25 minutos), así que si el idioma les cuesta tampoco se van a saturar.


La preventa de Adonde va lo que desaparece ya comenzó!

Hoy comienza la preventa de Adonde va lo que desaparece, mi nueva novela romántica :) La preventa finaliza el 15 de diciembre y ese día entregaré todos los libros dedicados y firmados especialmente para cada persona. Y como ya saben, el libro tendrá ilustraciones de la famosa ilustradora mexicana Karla Terry ^_^


Nombre: Adonde va lo que desaparece
Con ilustraciones de Karla Terry
Formato: PDF, ePUB y MOBI
Imagen de portada: © Migfoto | Dreamstime.com
Precio: 2,99 USD

Sinopsis:
Javier tiene veinte años y vive con su padre y su hermana en una humilde pensión de Flores. Por las noches trabaja en una pizzería por la que se pasean vendedores ambulantes de bolsillos escuálidos, travestis muy maquilladas, turistas incautos y, de vez en cuando, una extraña mujer que intenta venderle objetos usados.
Si bien ya no está en el armario, Javier no les presta mucha atención a los chicos. Sin embargo, una tarde en el centro cultural del barrio, conoce a Luciano, un joven profesor de danza que lo seduce sin ningún pudor. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Gané el Nanowrimo 2016!

Hoy me levanté temprano en este feriado para validar mi novela en la plataforma del Nanowrimo. Para quienes no lo sepan: el Nanowrimo es el National Novel Writing Month, una iniciativa originada en Canadá en la que escritores de todo el mundo intentan escribir 50.000 palabras en el mes de noviembre.

Tenía la idea de esta novela desde mitad de año, pero otras ideas más ligeras le quitaron protagonismo hasta que llegó octubre, cuando ya se estaba anunciano el nano de este año. Me dije ¿y por qué no? Ya tenía los apuntes necesarios para empezar.

Fue una tarea bastante intensa porque no tuve tiempo para planear nombres de ciudades y calles, por ejemplo. Así que en el boceto hay cosas como "caminaban por nombre de calle" que tengo que limpiar y editar en su momento.

Muchas felicidades a todxs lxs que se hayan embarcado en el Nano, hayan ganado o no. Es una experiencia muy interesante :)



jueves, 24 de noviembre de 2016

Adonde va lo que desaparece, en preventa desde el 30 de noviembre

Adonde va lo que desaparece es una novela corta que escribí a principio de año. Está narrada en primera persona por Javier, un muchacho humilde que vive en una pensión junto a su padre y su hermanita menor. Javier trabaja en una pizerría y, si bien es gay y está bastante asumido, no les presta atención a los chicos porque tiene otras cosas en la cabeza. Sus principales preocupaciones son la situación económica de la familia, muy precaria, y el futuro de su hermanita. Pero gracias a ella conoce una tarde a Luciano, un chico que da clases de danza jazz en un centro cultural del barrio. Y allí comienza el amor o, mejor dicho, el sexo. El amor se da más tarde. 

Adonde es una novela romántica con bastante erotismo; lo más smexy que escribí en el año, porque últimamente me estoy dedicando a la literatura juvenil. Es una historia sencilla, sin grandes eventos; está contada con esos momentos cotidianos de los que están hechas nuestras vidas. El tema principal es el amor: tanto el que está presente como el que está ausente; el amor de pareja, el amor de la familia.

Bueno, les cuento cómo podrán conseguirla :)

En primer lugar, para quienes quieran ver qué onda, habrá un fragmento gratuito tanto en Wattpad como en PDF. Luego, la preventa comenzará el próximo miércoles 30 de noviembre. Esta se realizará vía Paypal (directamente a mí) y Payhip (a través de mi tienda online). Todas las copias de la preventa estarán firmadas y dedicadas (sí, a mano y escaneadas!), y se entregarán vía mail el 15 de diciembre, cuando comienza la venta en las demás plataformas. Luego del 15 podrán pedirme copias firmadas y dedicadas, claro, pero también solo se podrán comprar via Paypal y Payhip. El libro también estará a la venta en Amazon y Smashwords.




Nombre: Adonde va lo que desaparece
Con ilustraciones de Karla Terry
Formato: PDF, ePUB y MOBI
Imagen de portada: © Migfoto | Dreamstime.com
Diseño de portada: Sofía Olguín
Precio: 2,99 USD

Sinopsis:
Javier tiene veinte años y vive con su padre y su hermana en una humilde pensión de Flores. Por las noches trabaja en una pizzería por la que se pasean vendedores ambulantes de bolsillos escuálidos, travestis muy maquilladas, turistas incautos y, de vez en cuando, una extraña mujer que intenta venderle objetos usados.
Si bien ya no está en el armario, Javier no les presta mucha atención a los chicos. Sin embargo, una tarde en el centro cultural del barrio, conoce a Luciano, un joven profesor de danza que lo seduce sin ningún pudor. 


Y como pueden ver ¡habrá ilustraciones! Y hechas nada más ni nada menos que por Karla Terry, a quien estoy segura de que todos conocen o habrán visto a sus personajes más populares y adorables, Los homos del salón:



Bueno, entonces, resumiendo:

30 de noviembre: comienza la preventa vía Paypal y Payhip
15 de diciembre: se entregan las copias firmadas y dedicadas, comienza la venta en las demás plataformas.

¡Espero que se animen a leerla!

lunes, 21 de noviembre de 2016

Yo reseño: Mi primer amor, de Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic

Título: Mi primer amor
Autor: Brane Mocetič, ilustrado por Maja Kastelic
Formato: rústica
Páginas: 48
Editor: Edicions Bellaterra
ISBN 9788472907538

Cuando tenía 6 años, tuve un gran amigo en el parvulario. Estábamos siempre juntos, en el patio, en el comedor, y cuando íbamos de excursión formábamos pareja. 
Pero eso a las maestras no les gustó y nos separaron. Y nos hicieron sentir que nuestras emociones no eran correctas.
Cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso. 




Compré este libro por Bookdepository, porque fue publicado en España. Tampoco está en inglés y me parece que ni siquiera está en esloveno, el idioma nativo del autor y la ilustradora.

Comencemos por la edición. Es un libro sencillo, pero cuidado en su sencillez. Las cubiertas son de papel ilustración a cuatro tintas con un laminado mate y los interiores también son de papel ilustración a cuatro tintas, pero de un calibre menor. Si bien la tripa está pegada al lomo, los cuadernillos (4 de 12 páginas cada uno) están cosidos entre sí.

Vamos con la historia en sí. 

Es un cuento muy sencillo y corto. Nuestro protagonista, que no tiene nombre, se muda del campo a la ciudad con su madre y, como ella tiene que trabajar, lo manda al jardín de infantes. Allí conoce a un chico llamado Francisco al que le gusta meterse en peleas y que lo defiende cuando los otros niños se meten con él. El protagonista es caracterizado como un niño solitario, algo triste, tímido. Mientras que Fran es más avispado y valiente. 




Y como dice la sinopsis, la amistad entre estos dos niños llama la atención de las maestras. Los separan, los censuran, les hacen sentir que hay algo mal con ellos.



Después de varias lecturas, la semana pasada se lo mostré a una de las profes del seminario de literatura infantil que estoy haciendo. Ella lo leyó en un par de minutos y me preguntó: ¿qué te pareció? Habría dicho "es hermoso, me encantó", pero no pude hacerlo porque 1) estaba frente a una autoridad en el tema y habría sido una respuesta muy banal y 2) habría mentido. Mirándolo fríamente, me pregunto qué público tenía el autor en mente cuando lo escribió; el público que tuvo en mente la editorial. Porque es un cuento que deja la homosexualidad o el cariño entre estos niños como algo negativo. Se da la censura de parte de las autoridades escolares, esa especie de castración, si se quiere, y no hay lugar para la rebeldía ni siquiera en su expresión más inocente. 

Es decir, el conflicto no se resuelve.

De hecho, si prestan atención en la sinopsis, hay un intento de resolver este asunto desde una intervención paratextual; el último párrafo de la  sinopsis dice "cuando me hice mayor, entendí que no tenían derecho a hacernos eso". Bueno, esto no existe en la historia: el cuento termina antes de que el protagonista se haga mayor. La palabra derecho es una palabra muy fuerte, cosa que me hace pensar que este libro sería más útil para los adultos.

Por otro lado, no hay mucha sinergia, digamos, entre imágenes y texto. Dicen lo mismo, no se aportan nada entre sí, el libro podría funcionar solo con las imágenes. Habría que ver si fue decisión editorial.

Dejando eso, destaco que es el primer libro infantil que hallo que retrata una relación de cariño/amor entre dos niños (los únicos que conozco son los publicados por mí en Bajo el arcoíris). El 99% de la literatura infantil LGBTI trata de familias homoparentales o de la identidad en un sentido más personal que en relación con esa persona especial. Creo que lo valioso de esta obra reside en eso: que viene a romper con "el catálogo" en que el resto de la literatura infantil LGBTI (sin querer, porque tienen que existir libros de familias homoparentales) pone la homosexualidad como "algo de adultos".

sábado, 19 de noviembre de 2016

Leé un cuento: Broken




A todo el que me pregunta cómo conseguí el empleo, le cuento que fue Christian quien me eligió. Nos observó bailar a todos los aspirantes; no sé desde dónde, pero lo hizo. Cuando terminó el casting apareció en el salón solo vestido con unos pantalones de deporte y nos estrechó la mano uno por uno. Casi me muero. Me temblaban los dedos y él se dio cuenta. Sonrió divertido y aprecié que no retocaban sus labios en las fotos: eran redondeados, bien perfilados, y el labio inferior era levemente más grueso. Sus pestañas largas, negras, parpadeaban con coquetería a medida que iba pasando de mano en mano; todos estábamos fascinados, boquiabiertos con su repentina e inesperada presencia.
Ninguno se animó a pedirle un autógrafo. No me lavaré la mano nunca más, pensé al salir de la productora. Tuve que hacerlo, claro.
Tres días más tarde, me llamaron a la pequeña habitación que alquilaba y me dieron la noticia de que ya era uno de los bailarines principales de Christian Slava.
A los medios les gusta el escándalo, de eso se alimentan. Decían que Chris tenía aires de diva, que maltrataba a sus bailarines, que no quería subirse al elevador con los demás huéspedes de los hoteles. Es mentira. Chris era amable, humilde y siempre lo rodeaba cierto halo de inocencia que me hacía preguntarme cómo había llegado a ser quien era.
Luego de un año, la respuesta ya estaba clara para mí: su madre. Manipuladora, siempre oculta detrás de una sonrisa falsa, de una máscara de maquillaje caro. Chris la amaba, pero al mismo tiempo le tenía miedo. A veces, cuando terminaba un show, me preguntaba si Chris cantaba (fingía cantar, dado el caso) y bailaba para complacer a su madre.
La primera vez que pasé la noche con él, comencé a percatarme de la complejidad del ser humano. Chris era carismático y desenvuelto, y cuando me acercaba a él arriba del escenario me tomaba de la cintura con las dos manos para levantarme en el aire. No dejaba de mirarme en ningún momento.
Creo que malinterpreté sus gestos, pero ¿acaso importa? Ya me había enamorado de él.
Aquella noche, toqué su puerta y cuando me abrió me miró como si no supiera qué estaba haciendo allí. Tonto de mí, pensaba que me estaría esperando.
—¿Necesitas algo, Dave?
Me mordí el labio. Estaba poniendo en juego mi carrera, mi trabajo, el dinero que les enviaba a mis padres para pagar la hipoteca de su vieja casa…
—A ti.
Se rascó la nuca, le echó una mirada al pasillo y me hizo pasar.
Tan, tan tímido. Chris se comportó casi como un niño. Yo esperaba una fiera sexual y, en cambio, me tocó llevar las riendas. Se comportó como si en verdad no entendiera lo que estábamos haciendo. Ni siquiera tenía condones.
Cuando acabé comprendí que, diablos, en verdad estaba enamorado. Porque el encuentro sexual había sido patético, ¡pero yo estaba tan feliz!
Chris sí podía cantar en vivo. Pero es complicado hacer windmill y luego afinar así como si nada, como si tuvieras dos pares de pulmones.
—Cántame —le pedí una noche, después de hacer el amor. Creo que estábamos en Tokio. O tal vez en Shangai, no me acuerdo.  
Se sentó en la cama con las piernas cruzadas… y pensaba que me cantaría alguna de sus canciones, pero me cantó una nana para dormir. Tomábamos agua mineral (él nunca bebía durante las giras) y la enorme cama estaba llena de envoltorios de galletas de la fortuna. Sí, creo que era Tokio. U Osaka.
—¿Te gustaría tener hijos algún día? —le pregunté.
Me miró como si le hubiera preguntado la masa de Júpiter y supe que había hablado de más. Luego bajó la cabeza, abrió otra galleta y se la llevó a la boca.
—¿Crees que si salgo del armario… podré… qué sé yo… casarme y tener una familia?
Quería mi opinión. O tal vez solo quería que le dijera que sí. Así que eso hice. Sonrió y miró hacia arriba y supe que estaba imaginando algo, y deseé con todas mis fuerzas saber si yo estaba en esos sueños o si solo era un bailarín con el que se acostaba para sacarse las ganas durante las giras. Un tipo que podría reemplazar con cualquier otro que estuviera dispuesto a hacer siempre de activo.
Sabía que tomaba medicamentos, pero a todos les decía que eran vitaminas. Yo, en el fondo, quería creer eso. Jamás le pregunté nada.
Pero quiero dejar claro que nunca lo vi consumir drogas. ¡Ni siquiera bebía alcohol! Una copa de vino en ocasiones que se tragaba en sorbitos cortos, como si fuera un menor de edad al que una noche le dan permiso para beber.
No sé cuándo comprendí que Chris estaba roto por dentro. Quizá cuando me di cuenta de que tenía pesadillas por las noches o cuando irrumpía en su suite para hacer el amor y lo encontraba tan ido que me conformaba con abrazarlo y cuidarlo de sus malos sueños.
—Escucha, escribí algo —me dijo una noche en Europa (Londres, tal vez)—. Se llama Broken.
Me senté frente a él en la cama y me leyó:

Ya no me avergüenzo de lo que he soñado.
Gracias a ti, hoy puedo cantar en colores.
Veo el abismo y ya no me devuelve la mirada.
El abismo me ha enseñado a volar

Porque he descubierto
que puedo ser feliz,
que mi caja de Pandora
siempre estuvo abierta.

Ya no me avergüenzo de lo que siento
porque sé que vendrás conmigo
cuando el mundo se derrumbe.
El abismo tiene tus ojos
y tus ojos me han enseñado a amar.

—Aún no está terminada —susurró dejando el papel en la mesita de luz. Estaba completamente sonrojado porque sabía que había comprendido. Esa canción hablaba de mí.
Hicimos el amor suave, sin prisas y cuando acabamos quise asegurarle que sí, que estaría con él cuando el mundo se derrumbara.
Ahora creo que su mundo ya estaba derrumbado y que todas aquellas noches dormimos entre los escombros.
Lo encontré muerto. Etiquetaron su muerte como accidente, pero yo sé que fue un suicidio. Porque él, como ya he dicho, no bebía alcohol. Me preguntaron qué hacía en su habitación a esas horas (tuvieron que traducirme, porque no sé español) y dije la verdad: que éramos amantes hacía años. ¿Cuánto tiempo? Desde antes de que la prensa comenzara a maltratarlo hablando mal de él, de su estado físico, de que ya no bailaba como antes, de que nunca cantaba en vivo. Desde antes que se supiera que, en cuanto su madre advirtió que aquel niño tenía talento, lo puso a fabricar billetes.
Día y noche me pregunto por qué nunca habló conmigo de lo que sentía.
Los medios son crueles y no les importa hacer daño. Solo quieren dinero y más dinero. Tuve que mudarme para que dejaran de acosarme. No me dejaron en paz por años. Nadie se olvida de Christian Slava. Y yo menos. A veces pienso que hay personas que valen más dinero muertas que vivas. Y que su madre lo sospechaba y que ahora debe estar segura. Las discográficas inventan discos póstumos, proyectan su figura en hologramas, lanzan nuevos videos musicales.
Hasta han escrito un maldito libro protagonizado por él y yo, donde en vez de ser Christian y David somos Krishter y Darius. Donde en vez de ser un cantante y un bailarín, somos un príncipe y su esclavo y vivimos en mundo de fantasía con duendes, hadas y unicornios en el que dos hombres pueden casarse. Me dijeron que iniciara acciones legales por difamación, pero no lo haré.
Es una historia bonita. Soy un prisionero de guerra y Chris, perdón, Krishter, me espía una noche mientras bailo junto a los demás esclavos. Me toma como esclavo personal y todas las noches me pide que baile para él. Hay escenas eróticas bastante explícitas, todas equivocadas, tristemente. Chris siempre prefirió ser pasivo y Krishter es un hombre tierno, pero dominante.
Creo que a Chris le hubiera gustado la dichosa novelita.
Y ahora, mientras la leo por quinta vez y me imagino que vivo en mundo de fantasía con duendes, hadas y unicornios en el que dos hombres pueden casarse, tengo más y más ganas de seguirlo al abismo.
Porque mi mundo está derrumbado y nadie ha conseguido levantarlo de nuevo.